¿Por qué conocemos a tan pocas personas que podrían cambiar nuestra vida?
Esta pregunta nos afecta a todos.
Trabajo.
Amistad.
Negocios.
Asociación.
Las personas más importantes suelen aparecer en nuestras vidas aparentemente por casualidad.
A veces una sola conversación cambia la dirección de una decisión, de un trabajo o de toda una vida.
Y sin embargo, a la mayoría de las personas que podrían aportar algo a nuestra historia nunca llegamos a conocerlas de verdad.
Las cruzamos en ciudades, empresas, escuelas, proyectos y viajes.
Quizá el mayor problema del mundo moderno no sea la falta de personas, sino la falta de las conexiones adecuadas.
